Comunidad

Comunidad: Creo comunidad gracias a la oración. Siento agradecimiento por pertenecer a mi comunidad. Al asistir a eventos en la iglesia, juegos deportivos o campañas para recaudar fondos, me conecto con otros. Mas la verdadera comunidad no depende de compartir actividades ni creencias. Mi vínculo con los demás es innato y dado por Dios. Al orar, recuerdo mi filiación con todas las personas. En el Silencio, amplío mi sentido de comunidad. Cuando me uno a otros para orar —ya sea por causas locales o globales o sencillamente por las necesidades de quienes sufren— avivo mi conexión divina y el poder de la oración se magnifica. Mi corazón rebosa de amor por los demás, el cual proviene de Dios. El vínculo que comparto con toda la humanidad me brinda gran gozo. Deben amarse unos a otros con corazón puro y con todas sus fuerzas.—1 Pedro 1:22. Palabra Diaria Lunes, 26 de enero de 2015